Las Brañas del Monte Piedrafita

Las Brañas del Monte Piedrafita

La exigencia y placer, de rodar aislados de la civilización por completo

Dificultad:
4/5
(4)

Descripción

Íntegra en el concejo de Quirós, además del Parque Natural de las Ubiñas – La Mesa Reserva de la Biosfera. Espectacularidad para los amantes de la MTB, en esta ruta de las Brañas del Monte Piedrafita.

Partimos de la capital Bárzana, dirección Coañana, por su tranquila carretera en constante subida. Unos dos kilómetros para ir cogiendo calor en las piernas. Atravesamos la pequeña población, repleta de espléndidos hórreos y paneras, incluso algunos destacados en decoración. A medida que nos alejamos de la población, el hormigón pasa a ser un camino de servicio ganadero y vecinal, que a su vez, es el Camín Real del Puerto de Ventana o Ruta de las Reliquias GR-207.

 Un precioso camino rehabilitado y bien mantenido, con pequeñas subidas y descansos, totalmente cubierto por vegetación y árboles, que nos permiten de vez en cuando disfrutar de las vistas al valle. Tras un par de kilómetros por el GR, llegamos a la población de Villamarcel.

Pasando junto al depósito del agua, cogemos la pista que sube a la Bobia y la braña de Canchongo. Algo más de 5km y casi 650m positivos por delante, con rampas de incluso hasta el 23%. Aunque hay partes de respiro, con abrevaderos como La Prida y Baucheo, en su mayoría la pendiente es una constante, siempre con buen grip de hormigón o zahorra. Cierto es, que las vistas que vamos consiguiendo, son todo un regalo. Picos del Huerto del Diablo, Puertos de Agüeria, Peña Rueda, Fariñentu, Porciles, Picos de Europa y la sierra del Aramo principalmente. 

Cinco herraduras nos esperan al final de subida a La Bobia, una perfecta escalera que nos obliga a cambiar la vista 180 grados a cada giro. Un colofón para coronar la Veiga Cimera, punto más alto de la ruta a 1.461m, con sus cabañas y abrevadero. Merece la pena pararse un momento, a coger aire y disfrutar de las vistas. Continuamos por la traza y posterior rampa de hormigón, para buscar la Braña de Canchongo. Numerosas cabañas y corros de piedra a nuestro alrededor, utilizadas por pastores principalmente, en época estival. Una preciosa estampa con la Laguna de Canchongo y todo la sierra del Aramo de fondo. Zonas camperas de muy buenas vistas, como el Chago, el Vegón y Veiga Xielá, pasando la Braña de Duernas, hasta el Collao Piedrafita donde hay unas placas solares y un depósito de agua. Punto en el que comienza el descenso de la ruta a 1.437m, todo un balcón al centro de Asturias.

Una pradera pronunciada al inicio, siguiendo una traza de obras y sendero de ganado, que se puede hacer perfectamente con cuidado. Nos adentra en un hayedo muy poco transitado, que seguro nos hará poner pie a tierra en algún momento, pero que merece la pena contemplar. Esta parte dependerá de la época del año que se realice, pudiendo incluso estar muy embarrada, pero que en un futuro a corto plazo se acondicionará por parte municipal. Un kilómetro muy natural, aislado de la presencia humana y que merece la pena disfrutar al ser Reserva de la Biosfera. Tras un ligero ascenso, salimos del bosque y nos abre las vistas al valle quirosano. Un camino ganadero, nos lleva a la pista que sube a la Braña de Las Varas.

Por delante, 5km de un rápido descenso, en una vía de servicio ganadero, que alterna hormigón en su mayoría y zahorra. Intercalando fuertes pendientes, con curvas de herraduras a ambos sentidos y atravesando multitud de bosques autóctonos. Preciosa bajada, muy segura, pero atención a no perder los frenos en su prolongadas rampas. Al finalizar el descenso, cogemos una pista que sale a nuestra derecha con varias curvas de herradura en ascenso, dirección El Arenal. Posteriormente, otra pista nos llevará en descenso de nuevo a Coañana.

Contemplando la gran variedad etnográfica, enlazamos de nuevo con el GR-207, en descenso, dirección Faedo. Un precioso camino rural muy ciclable, que pasa por las inmediaciones de las ruinas del Castillo de Alba. Llegados a Faedo, toca volver al asfalto y descender por carretera, hasta el Museo Etnográfico de Quirós y Comarca, donde la Senda del Oso nos llevará al punto de inicio de la ruta.

Una ruta en el corazón de Quirós, exigente en su parte inicial, pero que compensa con creces, el aislamiento natural con la civilización. Recordando las condiciones de alta montaña, en materia de climatología y equipamiento, además de precaución en los descensos de las pistas y senderos. Por supuesto, que decir del respeto a la naturaleza y no salirse del recorrido, ya que, pedaleamos por un lugar de excepcional belleza, inmersos en el Parque Natural de las Ubiñas – La Mesa.

Localización

Mapa y perfil

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